LA HUMILDAD
Humildad es aceptar las cualidades con las que nacemos o
desarrollamos, desde el cuerpo hasta las posesiones más preciadas. Por
tanto, debemos utilizar estos recursos de forma valiente y benevolente.
Ser humilde es dejar hacer y dejar ser, si aprendemos a eliminar la
arrogancia, reconocemos las capacidades físicas, intelectuales y
emocionales de los demás. Por tanto, el signo de la grandeza es la
humildad. La humildad permite a la persona ser digna de confianza,
flexible y adaptable. En la medida en que somos humildes, adquirimos
grandeza en el corazón de los demás.
El éxito en el servicio a los demás proviene de la humildad;
cuanto más humildes, mayores logros obtendremos. No puede haber
beneficio para el mundo sin la humildad. Una persona humilde puede
adaptarse a todos los ambientes, por negativos que éstos sean; nunca
dirán “no era mi intención decirlo”, según la actitud, las palabras
reflejarán eso, entonces debemos cuidar nuestras palabras para no
lastimar sin desearlo. Cuando expresemos una opinión debemos hacerlo con
el corazón y mente abierta para aceptar las particularidades, la
fortaleza y la sensibilidad de uno mismo y de los demás.
Para ser humildes, necesitamos ser realistas, conocernos a
nosotros mismos tal como somos. Únicamente así podremos aprovechar todo
lo que poseemos para obrar el bien. Siempre encontramos cosas en nuestra
propia persona que no nos gustan, capacidades que no estamos
aprovechando o cualidades que no estamos desarrolland
La humildad no es un concepto, es una conducta, un modo de ser, un modo de vida. La humildad es una de las virtudes más nobles del
espíritu. Los seres que carecen de humildad, carecen de la base
esencial para un seguro progreso. Las más bellas cualidades sin
humildad, representan lo mismo que un cuerpo sin alma.
La humildad es signo de fortaleza. Ser humilde no significa ser débil y ser soberbio no significa ser fuerte, aunque el vulgo lo interprete de otra manera.
La humildad es la más sublime de todas las virtudes admirables. Virtud sin humildad no es virtud. El que posee la humildad en alto grado, generalmente es poseedor de casi todas las virtudes, pues la humildad nunca se encuentra sola. Ella es aliada inseparable de la modestia y forma una trilogía con la bondad.
La humildad es la más sublime de todas las virtudes admirables. Virtud sin humildad no es virtud. El que posee la humildad en alto grado, generalmente es poseedor de casi todas las virtudes, pues la humildad nunca se encuentra sola. Ella es aliada inseparable de la modestia y forma una trilogía con la bondad.
La humildad nos hace tolerantes, pacientes y condescendientes
con nuestros semejantes. Es la mansedumbre, la prudencia, la paciencia,
la fe, la esperanza.
La humildad es signo de evolución espiritual. El humilde es un
ser que ya ha limado muchas de sus impurezas e imperfecciones. Si algún
acontecimiento sacude violentamente su espíritu, el humilde sabe recibir
los golpes de la vida con fe y resignación y pronto su alma encuentra el alivio necesario.
Los beneficios de la humildad
Los beneficios de la humildad
1. Quien aprende a realmente ser humilde, logra vivir una vida más feliz.
2. Al estar en armonía con uno mismo, se está dispuesto a
mostrar honor y aprecio hacia otras personas. Valorarse a sí mismo trae
aparejado valorar a los demás.
3. La humildad crea serenidad y tranquilidad
4. Con humildad se desarrolla la capacidad de admitir las
equivocaciones, ya que se elimina el miedo a sentir que uno no vale
nada. Al conocerse a sí mismo, la crítica se transforma en una
posibilidad de crecimiento.
5. Con humildad, es más fácil perdonar a otros rápidamente.
6. Humildad es apreciar lo que tenemos, es tener conciencia de que todo es un regalo.